MISA DE ACCIÓN DE GRACIAS

Concluida la Semana Santa, la Junta Mayor de Cofradías y Hermandades de la Semana Santa de León celebrará, D.M., el domingo 11 de abril de 2021, “Domingo in albis”, a las 13:00 horas, en la Basílica de la Virgen del Camino, la Misa de Acción de Gracias.

Durante el transcurso de la celebración se ofrecerá, según costumbre, un cirio adornado con los colores de los hábitos de todas las Cofradías y Hermandades penitenciales de la ciudad por los frutos espirituales obtenidos pasada la Semana Santa.

A esta ofrenda se une el Excmo. Ayuntamiento de León con un ramo de flores para depositar a los pies de la Patrona de la Región Leonesa y Regidora Perpetua de la Ciudad de León.

Dadas las actuales circunstancias sanitarias, se seguirán, como es preceptivo, las recomendaciones sanitarias y medidas de prevención establecidas: control de aforo, uso de mascarilla, gel hidroalcohólico y distanciamiento personal.

Con el fin de que todos los papones y el pueblo entero de León pueda acompañarnos en esta manifestación de gratitud a la Reina y Madre del Pueblo Leonés, se dará oportuna difusión del acto en los perfiles de las redes sociales de la Junta Mayor de Cofradías y Hermandades.

León, 9 de abril de 2021

Festividad de Santa Apolonia

Santa Marta sufragó la comida de Jueves Santo servida en la Asociación Leonesa de Caridad

La Hermandad de Santa Marta incrementa su acción social

León, 8 de abril de 2021

El pasado día 1 de abril, Jueves Santo, una representación de la Hermandad de Santa Marta y de la Sagrada Cena acudió a la casona de los Cabero -sita en la plaza Puerta Obispo- donde la Asociación Leonesa de Caridad atiende un comedor social a lo largo de todo el año. Aunque la Hermandad de Santa Marta colabora con esta centenaria entidad desde hace varios años, en esa jornada en la que no pudo organizar la Procesión de la Sagrada Cena ha impulsado una nueva iniciativa “Santa Marta, solidaria el día del Amor Fraterno, consistente en sufragar la comida que en ese día sirve la Asociación Leonesa de Caridad.

Esta nueva iniciativa se fundamenta en el significado del Jueves Santo que conmemora la Última Cena del Señor y se celebra el Día del Amor Fraterno en el que se nos invita a ejercer el mandamiento nuevo del amor, compartiendo el pan y el vino en actitud de servicio.

El Presidente la Hermandad, D. Manuel Antonio Couso Sobrado, entregó el donativo correspondiente para sufragar esa comida a D. Félix Llorente Arranz, Presidente de la Asociación Leonesa de Caridad.

HOY ES DOMINGO DE RESURRECCIÓN

¡RESUCITÓ!
Hoy es el día en que todo empieza y todo acaba, el más alegre y el más amargo, el día que da sentido a la Pasión de Cristo y al hecho de ser cristiano, y, paradójicamente, el que más amargura infunde en los corazones de los que amamos y participamos en las celebraciones de Semana Santa. Hoy celebramos la resurrección de Cristo, aunque hayamos tenido que vivir la Vigilia Pascual con el sol aún alumbrando en el cielo a causa del dichoso toque de queda.
Como todo lo que ha rodeado a la Semana Santa en estos dos últimos años, hemos vivido unas celebraciones atípicas. Hace un año estábamos confinados en nuestras casas, no podíamos vernos, no podíamos visitar los templos (ni hablar de pisar la calle); vivimos una situación de angustia, desesperación e incertidumbre sobre la evolución de la pandemia. Aquel Domingo de Pascua confiábamos en que en septiembre podríamos celebrar el Encuentro Nacional de Cofradías en nuestra ciudad y en que esta primavera volveríamos a llenar calles e iglesias, a disfrutar de escenas, sonidos, olores y sabores propios de estas fechas, de la compañía de amigos y familiares, de procesiones y conciertos.
Pero… nos hemos quedado a medias. Un año más, penitencia de la buena. Un año más, la procesión fue por dentro. Ha habido celebraciones en comunidad, pero con limitación de aforo. Hemos podido ver a nuestras sagradas imágenes engalanadas, pero sin traspasar el umbral de los templos (alguna, por los pelos…). Hemos podido ver a nuestros amigos y hermanos, pero con distancia de seguridad. Y muchos de nosotros ni siquiera hemos podido viajar a nuestra ciudad a pasar los únicos días en que normalmente puede reunirse toda la familia, unos días que para nosotros son aún más familiares que la Navidad.
El anuncio de que no habría actos en la calle, que no se nos permitiría viajar entre comunidades autónomas y que las contadas celebraciones en que podríamos participar estarían sujetas a unas normas rigurosas, cayó como un jarro de agua fría y provocó en casi todos nosotros un sentimiento de frustración mucho más profundo que el de hace un año. La sensación general era de apatía, desgana, desilusión, porque casi llegaron a hacernos creer que era verdad, que «no habría Semana Santa». Pero se fueron acercando las fechas y, aunque esa frustración no nos abandonaba, fuimos animándonos, contagiándonos la esperanza unos a otros, haciendo que renaciera de nuevo la ilusión. Y es que, si algo nos enseñó la pandemia, es que la Semana Santa no se puede suspender. Podemos vivirla de manera mucho más introspectiva, pero VIVIRLA, al fin y al cabo. Porque somos cristianos, y porque, aunque un bicho y unas normas nos prohíban ver a nuestras familias, celebrar conciertos, sacar procesiones, reunirnos con amigos o celebrar Via Crucis y vigilias a las horas y en los lugares apropiados, nada ni nadie podrá quitarnos jamás la ilusión de ser papones.
Habrá más Pascuas de Resurrección. Habrá más Semanas Santas.
¡Papones, Felices Pascuas!
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HOY ES SÁBADO SANTO

LAS DOS SEMANAS SANTAS MÁS DURAS QUE HEMOS VIVIDO
Todavía no somos capaces de olvidar aquel comunicado con el que, en la tarde-noche del 13 de marzo de 2020, la Junta Mayor confirmaba la peor de las pesadillas: «Ante las extraordinarias circunstancias, relacionadas con la pandemia del Coronavirus, que vive nuestra sociedad y atendiendo a las indicaciones realizadas por las Autoridades Civiles, Sanitarias y Eclesiásticas, lamentamos comunicar que se suspenden todas las actividades públicas, organizadas por las Cofradías y Hermandades de la Semana Santa de León y por esta Junta Mayor, tanto durante la Cuaresma como en la próxima Semana Santa». Así comenzaba, obligando a tragar saliva; y aunque todos, quien más quien menos, lo veíamos de alguna forma venir —de hecho, desde hacía días se habían adaptado, aplazado y suspendido distintos actos programados—, no dejó de suponer un mazazo tremendo…
Esa Semana Santa, la de 2020, era entonces la más dura que habíamos vivido, sin procesiones ni pasos en la calle; pero, aún más, en el marco de un estado de alarma que, entre otras medidas, cerró los templos y nos confinó en nuestros hogares para tratar de frenar la pandemia de Covid-19 que avanzaba sin control con unos números aterradores de fallecidos y contagiados que no dejaban de crecer.
Y, sin apenas margen para reaccionar, las cofradías hicieron lo posible —y casi lo imposible— por llevar la celebración pasional a nuestras casas; y mal que bien, pudimos sobrellevarlo. No sin dificultad, desde luego; acudiendo a las nuevas tecnologías —muy especialmente a las redes sociales—… y a los recuerdos, claro. Tuvimos, eso sí, más tiempo para reflexionar. Y para rezar. Fue —decíamos— una Semana Santa mucho más íntima…
Las penitenciales leonesas, pues, se adaptaron rápidamente —y a pesar de la dificultad— a la nueva situación. Y no dudaron en volcarse con quienes más los necesitaban; una llamada a la solidad a través de distintas campañas a la que los leoneses en general, y los papones en particular, respondieron —y, aún hoy lo siguen haciendo— con generosidad. No hace mucho, la Junta Mayor cuantificaba la contribución de las cofradías, en conjunto, en más de cien mil euros.
Nadie podía siquiera imaginar, hace poco más de un año, por lo que íbamos a tener a pasar… Todos nos hemos visto obligados a convivir con la Covid-19 —unos, por desgracia, con peores consecuencias que otros—; y lo que presumíamos que no tardaría en ser un mal recuerdo se ha ido prolongando hasta nuestros días…
Hoy, Sábado Santo, estamos ya a punto de pasar página a una Semana Santa de 2021 que también ha sido distinta; sin procesiones —justamente en el año en que se cumplen 500 de la primera de la que tenemos constancia en León— ni otros actos en la calle, aunque sí han estado los templos abiertos y hemos podido participar —en hermandad, en comunidad— en diferentes cultos, aun de forma limitada para cumplir con las consabidas medidas de seguridad. Y, sobre todo, hemos podido visitar a esas imágenes a las que profesamos especial devoción. Y rezarles. Y pedirles que nos ayuden. Y darles gracias, que siempre hay motivos para ello…
Las cofradías han sabido reinventarse —lo llevan haciendo desde el año pasado— y, casi «a ciegas» —por la incertidumbre de una normativa en constante cambio—, han logrado preparar distintos actos para acompañar al Señor en su Pasión, Muerte y Resurrección. Y el León cofrade no ha faltado a la cita.
Ha sido esta una Semana Santa difícil. Junto con la pasada, las dos más duras que hemos vivido; de eso, no cabe duda. Lo que quizá no sea ya tan claro es en qué orden…
XUASÚS GONZÁLEZ
Asociación La Horqueta (León)
Pregonero de la Semana Santa de León 2021
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HOY ES VIERNES SANTO

SILENCIO EN LAS CALLES
Es medianoche y otro año más no hay gente en los alrededores del Ayuntamiento. Otro año más que no podremos acudir a León pero que sí estaremos con el alma. Generación tras generación hemos vivido en nuestra familia, llena de papones y paponas, la alegría, la emoción y las ganas de experimentar la Semana Santa. Una Semana grande en la que todos nos convertimos en Hermanitos de Jesús. Este año, por segundo consecutivo, nos toca vivirlo de una forma distinta.
El sonido de las cornetas, trompetas y tambores no retumbará por las calles de León, pero estará muy presentes en nuestros hogares. Unas calles, las de León, que he recorrido año tras año para acompañar a Nuestro Señor el Nazareno en su camino a la cruz.
Otro año más que no podré ir a las doce de la noche a la Plaza de San Marcelo a escuchar la Ronda, momento mágico y único de nuestra Semana Santa Leonesa. Cambiaremos los aplausos al oír alzar la voz a nuestros papones al grito de “Levantaos Hermanitos de Jesús” por la pena de no poder estar allí presentes. Otro año más la Ronda no pondrá sonido a la madrugada.
El madrugón del Viernes Santo, que con tanta ilusión esperábamos, este año nuevamente no lo viviremos. No tendremos que pedir al Nazareno que la lluvia nos dé una tregua, en cambio le pediremos que sea la vida la que nos la dé.
El acudir a Santa Nonia a saludar a los papones de mi familia, que han ido pujando la Oración del Huerto, era el comienzo de nuestra procesión como paponas de acera.
De ahí siempre nos dirigíamos a la curva de Carbajalas con Castañones, para mí el lugar más especial para ver la procesión; allí contemplamos cómo nuestros Hermanos lentamente, con esfuerzo, en silencio y con recogimiento nos muestran el camino de Jesús a la Cruz. Siempre me ha sobrecogido el sonido del arrastrar de sus pasos, el ruido de las horquetas al chocar en las calles, todos al unísono, en armonía, acompañando a nuestro Nazareno.
El Nazareno, su cara de dolor, que hoy podemos identificar en el rostro de tantas víctimas que han sufrido esta dura pandemia. Y en la Virgen el sufrimiento de las familias al perder a sus seres queridos.
La Plaza Mayor, la Catedral, la Plaza de San Isidoro, la Calle el Cid y Santa Nonia son algunas de las calles que este año volverán a estar en silencio. Silencio por todos los que no están, pero nuestros pensamientos estarán junto a ellos. También sentiremos esperanza porque esta pandemia acabe y podamos volver a reunirnos todos los papones, y a ver pasear a Nuestro Señor por las calles de León.
CONCHITA ARIAS, MARÍA MARTÍNEZ Y CONCHI MARTÍNEZ
Paponas de acera
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HOY ES JUEVES SANTO

MIRADAS DE UN ESCOLTA
Existen tantas maneras de participar en la Semana Santa de León como formas de entenderla: desde la fe, desde la tradición familiar, desde una mera costumbre, o una mezcla de todas ellas.
Estas maneras de sentir la Semana Santa, a veces como un papón más, anónimo bajo un capillo y empezando como cualquiera, o bien siendo de los que por tradición familiar le hicieron hermano de una cofradía (o de tres) nada más nacer, o siendo, además, de los que por mero convencimiento ha añadido experiencias a esa Semana tan intensa.
Yo soy uno de esos que siente esta Semana como la principal del año, esa Semana de la que desde la lejanía laboral de León sufro con cuadrar las fechas, con programar vacaciones y vuelos, y de los que sufro, como muchos, por saber si este año será el año que no pueda ir….
Y cómo no, en esta situación tan especial y esperemos que transitoria, sufro por no poder estar en León en estas fechas haciendo lo que debo hacer, que es sufrir debajo de mi paso o de cualquiera de las formas en las que se puede participar en la Semana Santa de nuestra querida ciudad.
Pues bien, una de esas maneras de participar llegó a mi vida casi sin saber cómo, llegó el momento en que dar una vuelta de tuerca a ese compromiso, y es el aunar mi profesión como servidor público al sentimiento paponil del que hago gala y que todos conocen. Y digo muy bien sin saberlo, pues es tradición que, en la academia, cuando estas comenzando a preparar lo que va a ser una profesión de lo más ilusionante, siempre te prestas como no puede ser de otra manera a colaborar en todo lo que te proponen, así es que tuve el honor en aquel momento, hace unos 16 años ya, de colaborar como escolta.
Es difícil explicar cómo se vive desde esta perspectiva; es difícil, porque entremezclar tu profesión y tu devoción es una doble responsabilidad, es como dar una vuelta de tuerca a una semana que ya es bastante agitada para los que venimos de fuera, pero también resulta un tremendo honor representar a tu corporación en las procesiones de tu ciudad.
Por aquellas fechas cumplí por el que entonces era mi deber, haciendo lo que se me pedía, lo que la tradición marcaba, y además pudiendo compartir esa escolta con uno de mis grandes amigos y hermano de cofradía que pujaba en el paso al que yo escoltaba; fue un tremendo honor dar esos primeros pasos a su lado, y es un estreno al que nadie se puede escapar que resulta tremendamente emocionante y en el que los nervios afloran de manera especial, pero a pesar de la inexperiencia te aporta a tu vida más de lo que tu has aportado a la procesión en sí.
Más allá de aquel momento, tengo que ser sincero en que nunca me planteé volver a hacer de escolta, si bien siempre dije que lo haría si era capaz de volver a León a trabajar, ese era un sueño que bien valdría la promesa de procesionar en mi ciudad de nuevo de uniforme, como escolta, y siempre respetando mi compromiso bajo el capillo.
Pues bien, la vida a veces no siempre te lleva por donde tienes pensado, y ya pasados los años y como papón de acera, empiezas a encontrarte por muchos motivos con una cofradía hermana, valoras su sufrimiento y cómo durante generaciones les ha costado encontrar su sitio en la Semana Santa de León, empatizas con su pasión y a eso se suman dos pequeñas paponas que dan sus primeros pasos acompañando a la Virgen, lo que hace si cabe más cercana la cofradía.
Cuando estas cosas pasan, poco más tienes que hacer: entender que tu sitio ahora está ahí, que si es posible te gustaría estar al lado de la Virgen, acompañar en su caminar a las hermanas de María como escolta, que sería un tremendo honor cumplir con ellas, a pesar que el cansancio de la semana ya por el Jueves comienza a hacer mella y que el Viernes sabes que va a ser duro como acostumbra.
Sé por experiencia que cuando comienzas a tener este tipo de ideas y de sentimientos en lo que nuestra Semana Santa respecta, no puedes por menos que asumirlo y tratar de hacer lo que corresponde, así que no sin dificultad —pues la tarea de escolta, aunque no lo parezca, es una labor demandada— y tras cumplir con las preceptivas autorizaciones de mis superiores, consigo un hueco, además, en el paso donde mis queridas hermanas y amigas cumplen con su compromiso anual.
En mi trabajo somos conscientes de que nuestra labor influye en la vida de los demás, pues te llaman o solicitan tu auxilio en momentos difíciles, pero lo que los demás no saben es que esos momentos también te enriquecen a ti; por momentos y según el caso, te alegras o te infunde un gran dolor. En este caso, el sentimiento que tuve al ponerme el uniforme fue el de un tremendo honor, el honor de poder contribuir a una procesión tan grande, con tanto trasfondo, con tanto sentimiento y a la que tengo mucho cariño, además siendo la imagen de mi Institución.
Tras cuidar con cada uno de los detalles de la uniformidad ya pesan los nervios del momento, te acercas a la salida y ya desde los primeros pasos dentro del patio, las hermanas te tratan como uno más, te agradecen que las acompañes, cuando piensas que en realidad eres tú el afortunado, tu familia en el paso, tus amigas a las que has conocido de hace años por esta bendita pasión…. Resulta paradójico lo diferente que es el anonimato del capillo, y, por así decirlo, lo habitual de la sensación y la gran diferencia de ese momento comparado con la experiencia que te devuelve el participar como escolta.
El sufrimiento es compartido cuando el cielo se cubre, y la consternación por no salir debido a las nubes y a los pronósticos de lluvia los haces tuyos, no solo por entender ese duro momento desde la perspectiva de las hermanas, sino por la ilusión que te genera ese momento.
Es duro pensar que hace ya tres años de aquel momento y del compromiso de todos los escoltas que allí estábamos de volvernos a ver el año que viene en el mismo lugar, es duro pensar que este año tampoco podrá ser, pero llegará el día que cumplamos con ese deber, con esa escolta que espero se pueda alargar en el tiempo, pues si la Virgen quiere ahí estaré cumpliendo con Ella y conmigo.
A todas las Hermanas de María del Dulce Nombre, mi más sincera admiración y cariño.
ADP
Papón y escolta
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HOY ES MIÉRCOLES SANTO

TARJETAS VACÍAS
Aunque no he nacido en León, hace ya unos cuantos años que me siento muy vinculado a esta hermosa ciudad y más concretamente a su Semana Santa.
A ella llegué de la mano de mi buen amigo y compadre Roberto Campa. Él, con vínculos familiares en la tierra leonesa, había disfrutado desde niño de la Semana Santa legionense y quiso que yo la conociese. Y vaya si la conocí. Un soleado, pero helador, Jueves Santo quedé enganchado a esta Semana de Pasión.
Desde ese primer día he disfrutado de las procesiones de León y siempre con una cámara de fotos colgada de mi cuello. Me encanta la fotografía, y aunque no me dedico profesionalmente a ella, es para mi un entretenimiento del que disfruto mucho. La fotografía cofrade ocupa gran parte de esta afición, y además en este mundo cofrade tengo otras «ocupaciones» que me mantienen bastante entretenido durante la Semana Santa, y casi todo el año, ya que formo parte de la Banda de cornetas y tambores del Santísimo Cristo de la Piedad de Oviedo. Pero bueno, me han pedido que me centre en mi visión como fotógrafo cofrade, aunque yo me considero más bien un «papón con cámara», y eso intentaré.
Con todo esto comprenderéis que paso parte del año esperando la llegada de la Cuaresma y la Semana Santa con bastantes ganas. Todo ese tiempo de espera de Pascuas a Ramos (así aparece mi perfil de WhatsApp la mayor parte del año), los que tenemos esta afición a los megapixel la solemos invertir en el procesado, la revisión y selección del material guardado durante la última Semana Santa y Cuaresma. Son miles (sí, te aseguro que unos cuantos miles) de fotografías que se han ido acumulando precipitadamente en las diferentes carpetas de cada una de las procesiones a las que he podido acudir y que durante la Semana Santa apenas te da tiempo a revisar. Se quedan ahí, guardadas y muchas de ellas esperando la oportunidad de ser algún día mostradas, publicadas en las redes, incluidas en un vídeo montaje o quien sabe si formando parte de algún cartel. Gracias a las redes sociales y a muchas personas que mantienen grupos de Facebook, portales de internet, o la propia actividad de las diferentes cofradías, un «papón con cámara» como yo puede ir matando el gusanillo y mostrando lo que tanto placer le ha dado el captar ese momento único con su objetivo.
Así poco a poco se va pasando el tiempo, mantienes el contacto con la gente, se interactúa, se comenta y se mantiene la «paponina» alta el resto del año en el que no tenemos procesiones en las calles. Vas viendo lo que hiciste ese año en esa procesión, con ese paso, programas lo que quieres hacer el año próximo. Organizas mentalmente la procesión al recordar las imágenes que cada día repasas, procesas, reencuadras… y tienes claro que para el año próximo intentarás buscar otro encuadre, otro fondo, otro momento que se te pasó el año anterior.
Todo lo que tenía programado para ese 2020 se fue a una tarjeta vacía. Hubo que «estirar» las carpetas, «exprimir» los archivos y así ir pasando un primer año en blanco. Pocos imaginaban lo que nos esperaba esta Cuaresma, aunque alguno sí que lo predijo. Las procesiones se vuelven a quedar en los Templos, las tarjetas vacías de papones de penitencia, de bandas en las calles, de maravillosos exornos florares y de los braceros que portan esos pasos miles de veces captados pero siempre por captar.
Este año 2021 las penitenciales echarán el resto y suplirán con diferentes actos la falta de procesiones. Será una Semana Santa muy diferente a lo vivido hasta ahora, pero quizá vivida más espiritualmente. Eso sí, a diferencia del año pasado, este año tendremos oportunidad de llenar esas tarjetas que el año pasado se quedaron vacías. Viviremos esta semana distinta a la espera de llenar nuestras tarjetas con nuevas imágenes de la Pasión por las calles de León.
JUANJO CASTRO CELEIRO
Papón con cámara
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HOY ES MARTES SANTO

VIVENCIAS DE UNA MANOLA
La vejez hace que, con el paso del tiempo, los recuerdos de vivencias pasadas vayan quedando poco a poco en el olvido. Puede que ella no lo recuerde de manera tan nítida como sí lo hace mi memoria. Puede que ella no recuerde que el día 9 de mayo de 2008 me hizo un regalo que cambió mi visión de la Semana Santa. Ese día recibía el sacramento de la confirmación y con ello, mi abuela paterna, me regalaba mi primera mantilla. Al año siguiente, el día de mi cumpleaños, una peina y un rosario de la Virgen del Camino y ya, en el año 2010 llega mi estreno, saliendo en la procesión de Los Pasos bajo la mirada de orgullo de mi padre y de mi abuela. Seis años más tarde, y con la pena del dolor que se siente al quedarse vacía por dentro, decido cambiar la túnica del emblema color oro, los Lunes Santos, por la peina. Decido caminar bajo la mirada del Señor de León, porque comprendo sin saber muy bien cómo, que gracias a esos momentos de procesión estoy más cerca de él, y entonces las heridas del alma duelen, pero menos.
Once primaveras han pasado desde entonces. Haciendo penitencia de luto, yendo tras los pasos de un paso que te va marcando el camino, perdiéndote en tus propios pensamientos, rezando en silencio por los tuyos, sintiendo el calor de la gente que te quiere. Mujeres, manolas que caminan por las calles del Reino de León, ofrecidas a sus imágenes. Mujeres, que procesionan con seriedad y saber estar perdidas en sus plegarias y haciendo penitencia. Porque eso es lo que hacen las manolas de León: penitencia. Hay tantas formas de ser penitente durante esta Semana en esta regia ciudad… y lo hermoso de esto es que todas ellas valen. Todas las personas que vivimos bajo la Fe Cristiana, sabemos que tenemos que soportar el peso de nuestra propia cruz, y libres somos, de decidir cómo afrontar este peso.
Otra primavera más mi querido León se queda vacío de procesiones… De nuevo las mantillas, vestidos, rosarios, peinas y abrigos quedarán guardados en los armarios esperando que los tiempos en los que estamos envueltos mejoren y podamos volver a salir a profesar esa fe que nos invade por dentro. De nuevo, esa mujer que decidió ponerse la mantilla por vez primera deberá esperar con paciencia a una nueva Semana Santa, de nuevo, todas nuestras promesas quedan en el aire, de nuevo, todas aquellas mujeres que llevan años realizando los mismos rituales antes de salir en procesión, deberán de esperar y, de nuevo, esa tradición que pasa de abuelas a nietas se ve parada en el tiempo. Tiempo, ese que nos ha robado esta pandemia de estar con nuestros seres queridos, de disfrutar de ellos y con ellos. Ese tiempo que ya nadie nos va a devolver. Pero esta Fe que llevamos por dentro va de la mano de la palabra Esperanza. Esperanza en que pronto, todos los amantes de la Semana Santa de nuestra ciudad, nos volvamos a reencontrar y a disfrutar de lo que tanto ansiamos con la llegada de la primavera. Pronto habrá pasado, pero mientras tanto sigamos realizando nuestra estación de penitencia de una manera más personal. Y es que nunca antes un dicho tuvo tanto significado; llevemos nuestras procesiones por dentro de nuestras almas, y que nuestra Fe siga latiendo en nuestros corazones.
ISABEL LUQUE GONZÁLEZ
Manola
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Presentación Pregón y Guión

PREGÓN y GUIÓN, un año más, en la calle

Las publicaciones de la Junta Mayor regresan con la Semana Santa

 

Un año más, el séptimo de esta época, la Junta Mayor de Cofradías y Hermandades acude a su cita editorial con los papones de la ciudad a través de sus dos publicaciones de referencia: PREGÓN y GUIÓN.

Así, la revista oficial de nuestra Semana Santa ve mañana la luz tras meses de trabajo y esfuerzo por parte de su más de medio centenar de colaboradores, el mayor número desde que se edita. Bajo la dirección de Carlos García Rioja, las 116 páginas de la revista recogen en esta edición un buen número de contenidos vinculados a la Semana Santa de 2020, vivida durante las primeras semanas del confinamiento.

Los sentimientos y experiencias de esos días, narrados en primera persona por diez papones, articulan una publicación que recoge una pormenorizada crónica de este año, tan singular como histórico: sin música, sin muchas de las actividades habituales, con mucha nostalgia y notables ausencias como las de Antonio Trobajo y Guillermo Pintor Machín, a quienes se les rinde tributo en estas páginas de PREGÓN.

Al tiempo, se busca la reflexión en torno al ‘parón’ procesional propiciado por la pandemia a través de la opinión de destacados cofrades de las Semanas Santas de Cartagena, Málaga, Salamanca, Sevilla, Tarragona y Valladolid, llevando así al papel ese Encuentro Nacional de Cofradías que aún sigue pendiente de celebración en nuestra ciudad.

Los sesenta carteles editados −reunidos por primera vez en una publicación−; la historia del Museo de Semana Santa, con proyectos que nunca habían visto hasta ahora la luz; los estrenos pendientes de las cofradías, con fotos inéditas de algunos; religiosidad; relato y poesía son otros de los contenidos de un PREGÓN que también recuerda una fecha muy especial de la que ayer se cumplieron justo 500 años: la primera constancia documental de procesiones en nuestra ciudad. Sin olvidar tampoco otro año histórico −1812− en el que las cofradías volvieron a la calle después de tres años sin hacerlo, así como otros periodos de dificultades vividos en estos cinco siglos de historia.

De esta forma, la revista oficial de la Junta Mayor −epilogada en esta ocasión por nuestro cantante más internacional, Manuel Quijano− vuelve a convertirse en una publicación obligada para conocer el pasado, el presente, y atisbar el futuro de la celebración pasional leonesa. Una nueva edición de PREGÓN que llega, además, con un homenaje a uno de los artistas más reconocidos de esta tierra, el tristemente desaparecido Luis García Zurdo. A él se debe el primer cartel de Semana Santa −editado en 1962− y ahora la portada de este séptimo número de PREGÓN que, desde mañana, estará a la venta en los puntos habituales de distribución.

La Junta Mayor de Cofradías y Hermandades de la Semana Santa de León anuncia que la presentación de la publicación oficial de la Semana Santa de 2021 PREGÓN, tendrá lugar hoy martes 30 de marzo (Martes Santo) a las 19:00 horas en el Salón de Actos del Museo Diocesano y de la Semana Santa.

Dadas las actuales circunstancias sanitarias, el acto no tendrá un carácter público y se seguirán, como es preceptivo, las recomendaciones sanitarias y medidas de prevención establecidas: uso de mascarilla, gel hidroalcohólico y distanciamiento personal.

Así mismo, se dará oportuna difusión del acto en los perfiles de la Junta Mayor de Cofradías y Hermandades en las redes sociales.

Al tiempo, GUIÓN, la guía de procesiones de la Junta Mayor ya disponible a través de su web y redes sociales, ha mutado su contenido ante la Semana Santa de 2021 para ofrecer información de los diferentes actos y actividades de las penitenciales, siempre con el más riguroso cumplimiento normativo sanitario como exigencia a los participantes, en aras de que su celebración se desarrolle dentro de la más absoluta ‘normalidad’.

 

León, 29 de marzo de 2021

Festividad de San Reinaldo

HOY ES LUNES SANTO

DE PUERTAS PARA ADENTRO: FLORES Y MONTAJES
Cuando el 13 de marzo del año pasado se oficializaba la suspensión de los actos de Semana Santa y dos días más tarde quedábamos confinados, gran parte de los trabajos estaban ya hechos.
Llevábamos días mirando para otro lado. Como avestruces con la cabeza bajo tierra, no queríamos ver, ni asimilar, lo que se nos venía encima. Y lo inevitable llegó, cuando los pasos estaban limpios y en perfecto estado de revista, solo faltos de montar las imágenes principales y adornar. Y esos adornos estaban pensados, diseñados, presupuestados y el material pedido. Toda la labor previa estaba terminada, y nos quedamos sin aliento cuando ya casi tocábamos con los dedos las espinas de los tallos que nos dejan las manos destrozadas, y con gusto las sufrimos.
Con un nudo en la garganta, y en el corazón si se me apura, hubo que inmediatamente, sin reponernos aún del corte de respiración, llamar a proveedores y colaboradores para anular todo y evitar a la cofradía gastos innecesarios. Y con orgullo y emoción pude comprobar que el nivel de entendimiento, colaboración y cariño que la cofradía despertaba en ellos tras años trabajando juntos los llevaba a ofrecer todo su apoyo y comprensión. Y eso, cuando su bolsillo era el perjudicado, es digno de mención y reconocimiento.
Estar en el backstage de la procesión, para los que tenemos la suerte de estar ahí disfrutando de la intimidad y cercanía con imágenes y resto del patrimonio, supone mucho trabajo adicional. Pero también una satisfacción personal, y vivir con gente tan comprometida (o loca) como tú un sinfín de momentos sumamente gratificantes. Son personas con las que se crea un vínculo afectivo y emocional que acaba haciendo que llegues a considerar a algunos parte de tu familia.
Y en esas llegaron los días en los que aquella suspensión se materializaba. Ya era el momento en que tenías que estar recibiendo flores, o cambiando ropajes, o montando enseres. Y no había ni flores, ni bordados ni joyas que preparar. Ya no era algo imaginario; estábamos lejos y solos, con una situación en el exterior tan triste como preocupante.
Algunos consideramos la procesión el broche de oro a un trabajo para lucimiento de la cofradía y de la ciudad, pero toda esta situación nos ha hecho ver la importancia del camino, de los momentos compartidos fuera del brillo de la calle. Y yo personalmente reconozco haber echado de menos, mucho más incluso que la propia procesión, esas vivencias que algunos tenemos y sobre todo a las personas que nos acompañan en ellas; la preparación de un vestido, colocar una corona, el reparto de flores por pasos, unas trufas que llegan de una mano cariñosa año tras año, una cena rápida sobre una vara, la broma de siempre, la oratoria también de siempre, la primera y última flor siempre colocada a los mismos pies como ofrenda del trabajo, un tintineo único, las sonrisas cómplices… y sobre todo los abrazos cuando todo sale bien. Y cuando sale mal, también. Que no estamos para desaprovechar muestras de cariño. Que no se nos olvide cuando todo esto pase.
Un año después estamos a punto de celebrar otra Semana Santa muy diferente a la que nos gusta, pero vamos a sentirnos orgullosos de estar aquí, de poder volver a compartir esperanza. Volvemos, aunque sea a medio gas y a plena ilusión. Y volveremos, tiempo al tiempo, a vivirlo como siempre. Cuidaos, papones, para que sea también con los de siempre.
LUIS ÁNGEL RUIZ SERRANO
Vestidor, montador y florista
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