La Real Hermandad de Jesús Divino Obrero celebra su fiesta.

La Real Hermandad de Jesús Divino Obrero ha celebrado, tal y como marcan sus estatutos, este 1 de mayo su festividad. Real Hermandad de Jesús Divino Obrero

Este año no hubo procesión y el titular de la penitencial de blanco y morado no pudo salir a hombros de sus braceros para celebrar, por el barrio de El Ejido su fiesta.

La formación musical mas longeva de la Semana Santa leonesa no fue a buscar a su Abad-Presidente como hace cada 1 de mayo desde hace ya desde hace más de 50 años. Pero hay que adaptarse a esta “nueva normalidad” y Jesús Divino Obrero lo hizo celebrando en su parroquia, una misa presidida por el Obispo de León y en la que no faltaron las autoridades civiles y una representación de toda la Semana Santa leonesa. Su querido “Jesusín” tal y como es apodado por sus hermanos, y que es obra del Victor de los Rios en el año 1955, presidió un acto con una espectacular puesta en escena de la mano del grupo de montaje de la hermandad afincada en el barrio leonés. Una vez finalizada la eucaristía fue el momento de realizar la diferentes distinciones, en un año tan atipico. Se realizo la entrega de diplomas y regalos a los ganadores del “2º Concurso de Dibujo 2021”. La Hermandad de Santa Marta y la Sagrada Cena impuso un “corbatín” a la banda de la Real Hermandad de Jesús Divino Obrero por su colaboración durante todos estos años con su penitencial y por ser la primera formación musical de la Semana Santa de León. Y por último se hizo entrega por parte del Abad-Presidente, D. Juan Cristobal, de la Real Hermandad de Jesús Divino Obrero de los Diplomas de Honor a los autores del “Pregón de Pascua” de los últimos 2 años, D. Manuel Jañez y D. Nicanor Martinez .

 

Festividad de la Real Hermandad de Jesús Divino Obrero

Con motivo: de su festividad, el próximo 1 de mayo. La  Real Hermandad de Jesús Divino Obrero, realizará los siguientes actos

  • ACTO: *Festividad de la Real Hermandad de Jesús Divino Obrero
  • DÍA: 1 de mayo de 2021
  • LUGAR: I.P. de Jesús Divino Obrero
  • HORA: 12:30

*Debido a la situación sanitaria actual no se celebrará la tradicional procesión. Se celebrará la tradicional misa, con las imagen de Jesús Divino Obrero al culto, y tras finalizar la misma se llevará a cabo la entrega de diferentes diplomas de honor.

 

El 33 Encuentro Nacional de Cofradías aplazado a 2022

La Junta Mayor, reunida telemáticamente en pleno el martes, 20 de abril, ha acordado, por unanimidad, «solicitar formalmente el aplazamiento del 33 Encuentro Nacional de Cofradías a los días 22 a 25 de septiembre de 2022», debido a la imposibilidad de organizarse con normalidad por causa de la pandemia de la covid-19.

La solicitud de la Junta Mayor ha recibido la aprobación de la Comisión de Encuentros Nacionales de Cofradías “consultada la Permanente de la Comisión Nacional, y atendiendo a lo ya decidido en la reunión plenaria de 27 de diciembre de 2020”. Esta decisión ha sido comunicada a los miembros de la Comisión Nacional de Encuentros.

Las Instituciones que apoyan a esta Junta Mayor y la celebración del Encuentro han sido informadas, comprendiendo y respaldando la decisión.

Desde que comenzó su celebración en 1988, el Encuentro Nacional de Cofradías se ha ido convirtiendo en el foro semananasantero por excelencia, cuya edición – aplazada por segunda vez y que alcanzará la número 33– centrará en la capital leonesa la actividad cofrade de todo el Estado durante su desarrollo, al tiempo que cientos de visitantes podrán conocer de primera mano cómo se vive en la capital la celebración pasional.

Deseamos el cese de la pandemia para que podamos desarrollar, con normalidad, toda nuestra vida y pedimos a Dios la recuperación de la salud de los enfermos y el descanso de las almas de los fallecidos.  

MISA DE ACCIÓN DE GRACIAS

Concluida la Semana Santa, la Junta Mayor de Cofradías y Hermandades de la Semana Santa de León celebrará, D.M., el domingo 11 de abril de 2021, “Domingo in albis”, a las 13:00 horas, en la Basílica de la Virgen del Camino, la Misa de Acción de Gracias.

Durante el transcurso de la celebración se ofrecerá, según costumbre, un cirio adornado con los colores de los hábitos de todas las Cofradías y Hermandades penitenciales de la ciudad por los frutos espirituales obtenidos pasada la Semana Santa.

A esta ofrenda se une el Excmo. Ayuntamiento de León con un ramo de flores para depositar a los pies de la Patrona de la Región Leonesa y Regidora Perpetua de la Ciudad de León.

Dadas las actuales circunstancias sanitarias, se seguirán, como es preceptivo, las recomendaciones sanitarias y medidas de prevención establecidas: control de aforo, uso de mascarilla, gel hidroalcohólico y distanciamiento personal.

Con el fin de que todos los papones y el pueblo entero de León pueda acompañarnos en esta manifestación de gratitud a la Reina y Madre del Pueblo Leonés, se dará oportuna difusión del acto en los perfiles de las redes sociales de la Junta Mayor de Cofradías y Hermandades.

León, 9 de abril de 2021

Festividad de Santa Apolonia

Santa Marta sufragó la comida de Jueves Santo servida en la Asociación Leonesa de Caridad

La Hermandad de Santa Marta incrementa su acción social

León, 8 de abril de 2021

El pasado día 1 de abril, Jueves Santo, una representación de la Hermandad de Santa Marta y de la Sagrada Cena acudió a la casona de los Cabero -sita en la plaza Puerta Obispo- donde la Asociación Leonesa de Caridad atiende un comedor social a lo largo de todo el año. Aunque la Hermandad de Santa Marta colabora con esta centenaria entidad desde hace varios años, en esa jornada en la que no pudo organizar la Procesión de la Sagrada Cena ha impulsado una nueva iniciativa “Santa Marta, solidaria el día del Amor Fraterno, consistente en sufragar la comida que en ese día sirve la Asociación Leonesa de Caridad.

Esta nueva iniciativa se fundamenta en el significado del Jueves Santo que conmemora la Última Cena del Señor y se celebra el Día del Amor Fraterno en el que se nos invita a ejercer el mandamiento nuevo del amor, compartiendo el pan y el vino en actitud de servicio.

El Presidente la Hermandad, D. Manuel Antonio Couso Sobrado, entregó el donativo correspondiente para sufragar esa comida a D. Félix Llorente Arranz, Presidente de la Asociación Leonesa de Caridad.

HOY ES DOMINGO DE RESURRECCIÓN

¡RESUCITÓ!
Hoy es el día en que todo empieza y todo acaba, el más alegre y el más amargo, el día que da sentido a la Pasión de Cristo y al hecho de ser cristiano, y, paradójicamente, el que más amargura infunde en los corazones de los que amamos y participamos en las celebraciones de Semana Santa. Hoy celebramos la resurrección de Cristo, aunque hayamos tenido que vivir la Vigilia Pascual con el sol aún alumbrando en el cielo a causa del dichoso toque de queda.
Como todo lo que ha rodeado a la Semana Santa en estos dos últimos años, hemos vivido unas celebraciones atípicas. Hace un año estábamos confinados en nuestras casas, no podíamos vernos, no podíamos visitar los templos (ni hablar de pisar la calle); vivimos una situación de angustia, desesperación e incertidumbre sobre la evolución de la pandemia. Aquel Domingo de Pascua confiábamos en que en septiembre podríamos celebrar el Encuentro Nacional de Cofradías en nuestra ciudad y en que esta primavera volveríamos a llenar calles e iglesias, a disfrutar de escenas, sonidos, olores y sabores propios de estas fechas, de la compañía de amigos y familiares, de procesiones y conciertos.
Pero… nos hemos quedado a medias. Un año más, penitencia de la buena. Un año más, la procesión fue por dentro. Ha habido celebraciones en comunidad, pero con limitación de aforo. Hemos podido ver a nuestras sagradas imágenes engalanadas, pero sin traspasar el umbral de los templos (alguna, por los pelos…). Hemos podido ver a nuestros amigos y hermanos, pero con distancia de seguridad. Y muchos de nosotros ni siquiera hemos podido viajar a nuestra ciudad a pasar los únicos días en que normalmente puede reunirse toda la familia, unos días que para nosotros son aún más familiares que la Navidad.
El anuncio de que no habría actos en la calle, que no se nos permitiría viajar entre comunidades autónomas y que las contadas celebraciones en que podríamos participar estarían sujetas a unas normas rigurosas, cayó como un jarro de agua fría y provocó en casi todos nosotros un sentimiento de frustración mucho más profundo que el de hace un año. La sensación general era de apatía, desgana, desilusión, porque casi llegaron a hacernos creer que era verdad, que «no habría Semana Santa». Pero se fueron acercando las fechas y, aunque esa frustración no nos abandonaba, fuimos animándonos, contagiándonos la esperanza unos a otros, haciendo que renaciera de nuevo la ilusión. Y es que, si algo nos enseñó la pandemia, es que la Semana Santa no se puede suspender. Podemos vivirla de manera mucho más introspectiva, pero VIVIRLA, al fin y al cabo. Porque somos cristianos, y porque, aunque un bicho y unas normas nos prohíban ver a nuestras familias, celebrar conciertos, sacar procesiones, reunirnos con amigos o celebrar Via Crucis y vigilias a las horas y en los lugares apropiados, nada ni nadie podrá quitarnos jamás la ilusión de ser papones.
Habrá más Pascuas de Resurrección. Habrá más Semanas Santas.
¡Papones, Felices Pascuas!
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HOY ES SÁBADO SANTO

LAS DOS SEMANAS SANTAS MÁS DURAS QUE HEMOS VIVIDO
Todavía no somos capaces de olvidar aquel comunicado con el que, en la tarde-noche del 13 de marzo de 2020, la Junta Mayor confirmaba la peor de las pesadillas: «Ante las extraordinarias circunstancias, relacionadas con la pandemia del Coronavirus, que vive nuestra sociedad y atendiendo a las indicaciones realizadas por las Autoridades Civiles, Sanitarias y Eclesiásticas, lamentamos comunicar que se suspenden todas las actividades públicas, organizadas por las Cofradías y Hermandades de la Semana Santa de León y por esta Junta Mayor, tanto durante la Cuaresma como en la próxima Semana Santa». Así comenzaba, obligando a tragar saliva; y aunque todos, quien más quien menos, lo veíamos de alguna forma venir —de hecho, desde hacía días se habían adaptado, aplazado y suspendido distintos actos programados—, no dejó de suponer un mazazo tremendo…
Esa Semana Santa, la de 2020, era entonces la más dura que habíamos vivido, sin procesiones ni pasos en la calle; pero, aún más, en el marco de un estado de alarma que, entre otras medidas, cerró los templos y nos confinó en nuestros hogares para tratar de frenar la pandemia de Covid-19 que avanzaba sin control con unos números aterradores de fallecidos y contagiados que no dejaban de crecer.
Y, sin apenas margen para reaccionar, las cofradías hicieron lo posible —y casi lo imposible— por llevar la celebración pasional a nuestras casas; y mal que bien, pudimos sobrellevarlo. No sin dificultad, desde luego; acudiendo a las nuevas tecnologías —muy especialmente a las redes sociales—… y a los recuerdos, claro. Tuvimos, eso sí, más tiempo para reflexionar. Y para rezar. Fue —decíamos— una Semana Santa mucho más íntima…
Las penitenciales leonesas, pues, se adaptaron rápidamente —y a pesar de la dificultad— a la nueva situación. Y no dudaron en volcarse con quienes más los necesitaban; una llamada a la solidad a través de distintas campañas a la que los leoneses en general, y los papones en particular, respondieron —y, aún hoy lo siguen haciendo— con generosidad. No hace mucho, la Junta Mayor cuantificaba la contribución de las cofradías, en conjunto, en más de cien mil euros.
Nadie podía siquiera imaginar, hace poco más de un año, por lo que íbamos a tener a pasar… Todos nos hemos visto obligados a convivir con la Covid-19 —unos, por desgracia, con peores consecuencias que otros—; y lo que presumíamos que no tardaría en ser un mal recuerdo se ha ido prolongando hasta nuestros días…
Hoy, Sábado Santo, estamos ya a punto de pasar página a una Semana Santa de 2021 que también ha sido distinta; sin procesiones —justamente en el año en que se cumplen 500 de la primera de la que tenemos constancia en León— ni otros actos en la calle, aunque sí han estado los templos abiertos y hemos podido participar —en hermandad, en comunidad— en diferentes cultos, aun de forma limitada para cumplir con las consabidas medidas de seguridad. Y, sobre todo, hemos podido visitar a esas imágenes a las que profesamos especial devoción. Y rezarles. Y pedirles que nos ayuden. Y darles gracias, que siempre hay motivos para ello…
Las cofradías han sabido reinventarse —lo llevan haciendo desde el año pasado— y, casi «a ciegas» —por la incertidumbre de una normativa en constante cambio—, han logrado preparar distintos actos para acompañar al Señor en su Pasión, Muerte y Resurrección. Y el León cofrade no ha faltado a la cita.
Ha sido esta una Semana Santa difícil. Junto con la pasada, las dos más duras que hemos vivido; de eso, no cabe duda. Lo que quizá no sea ya tan claro es en qué orden…
XUASÚS GONZÁLEZ
Asociación La Horqueta (León)
Pregonero de la Semana Santa de León 2021
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HOY ES VIERNES SANTO

SILENCIO EN LAS CALLES
Es medianoche y otro año más no hay gente en los alrededores del Ayuntamiento. Otro año más que no podremos acudir a León pero que sí estaremos con el alma. Generación tras generación hemos vivido en nuestra familia, llena de papones y paponas, la alegría, la emoción y las ganas de experimentar la Semana Santa. Una Semana grande en la que todos nos convertimos en Hermanitos de Jesús. Este año, por segundo consecutivo, nos toca vivirlo de una forma distinta.
El sonido de las cornetas, trompetas y tambores no retumbará por las calles de León, pero estará muy presentes en nuestros hogares. Unas calles, las de León, que he recorrido año tras año para acompañar a Nuestro Señor el Nazareno en su camino a la cruz.
Otro año más que no podré ir a las doce de la noche a la Plaza de San Marcelo a escuchar la Ronda, momento mágico y único de nuestra Semana Santa Leonesa. Cambiaremos los aplausos al oír alzar la voz a nuestros papones al grito de “Levantaos Hermanitos de Jesús” por la pena de no poder estar allí presentes. Otro año más la Ronda no pondrá sonido a la madrugada.
El madrugón del Viernes Santo, que con tanta ilusión esperábamos, este año nuevamente no lo viviremos. No tendremos que pedir al Nazareno que la lluvia nos dé una tregua, en cambio le pediremos que sea la vida la que nos la dé.
El acudir a Santa Nonia a saludar a los papones de mi familia, que han ido pujando la Oración del Huerto, era el comienzo de nuestra procesión como paponas de acera.
De ahí siempre nos dirigíamos a la curva de Carbajalas con Castañones, para mí el lugar más especial para ver la procesión; allí contemplamos cómo nuestros Hermanos lentamente, con esfuerzo, en silencio y con recogimiento nos muestran el camino de Jesús a la Cruz. Siempre me ha sobrecogido el sonido del arrastrar de sus pasos, el ruido de las horquetas al chocar en las calles, todos al unísono, en armonía, acompañando a nuestro Nazareno.
El Nazareno, su cara de dolor, que hoy podemos identificar en el rostro de tantas víctimas que han sufrido esta dura pandemia. Y en la Virgen el sufrimiento de las familias al perder a sus seres queridos.
La Plaza Mayor, la Catedral, la Plaza de San Isidoro, la Calle el Cid y Santa Nonia son algunas de las calles que este año volverán a estar en silencio. Silencio por todos los que no están, pero nuestros pensamientos estarán junto a ellos. También sentiremos esperanza porque esta pandemia acabe y podamos volver a reunirnos todos los papones, y a ver pasear a Nuestro Señor por las calles de León.
CONCHITA ARIAS, MARÍA MARTÍNEZ Y CONCHI MARTÍNEZ
Paponas de acera
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HOY ES JUEVES SANTO

MIRADAS DE UN ESCOLTA
Existen tantas maneras de participar en la Semana Santa de León como formas de entenderla: desde la fe, desde la tradición familiar, desde una mera costumbre, o una mezcla de todas ellas.
Estas maneras de sentir la Semana Santa, a veces como un papón más, anónimo bajo un capillo y empezando como cualquiera, o bien siendo de los que por tradición familiar le hicieron hermano de una cofradía (o de tres) nada más nacer, o siendo, además, de los que por mero convencimiento ha añadido experiencias a esa Semana tan intensa.
Yo soy uno de esos que siente esta Semana como la principal del año, esa Semana de la que desde la lejanía laboral de León sufro con cuadrar las fechas, con programar vacaciones y vuelos, y de los que sufro, como muchos, por saber si este año será el año que no pueda ir….
Y cómo no, en esta situación tan especial y esperemos que transitoria, sufro por no poder estar en León en estas fechas haciendo lo que debo hacer, que es sufrir debajo de mi paso o de cualquiera de las formas en las que se puede participar en la Semana Santa de nuestra querida ciudad.
Pues bien, una de esas maneras de participar llegó a mi vida casi sin saber cómo, llegó el momento en que dar una vuelta de tuerca a ese compromiso, y es el aunar mi profesión como servidor público al sentimiento paponil del que hago gala y que todos conocen. Y digo muy bien sin saberlo, pues es tradición que, en la academia, cuando estas comenzando a preparar lo que va a ser una profesión de lo más ilusionante, siempre te prestas como no puede ser de otra manera a colaborar en todo lo que te proponen, así es que tuve el honor en aquel momento, hace unos 16 años ya, de colaborar como escolta.
Es difícil explicar cómo se vive desde esta perspectiva; es difícil, porque entremezclar tu profesión y tu devoción es una doble responsabilidad, es como dar una vuelta de tuerca a una semana que ya es bastante agitada para los que venimos de fuera, pero también resulta un tremendo honor representar a tu corporación en las procesiones de tu ciudad.
Por aquellas fechas cumplí por el que entonces era mi deber, haciendo lo que se me pedía, lo que la tradición marcaba, y además pudiendo compartir esa escolta con uno de mis grandes amigos y hermano de cofradía que pujaba en el paso al que yo escoltaba; fue un tremendo honor dar esos primeros pasos a su lado, y es un estreno al que nadie se puede escapar que resulta tremendamente emocionante y en el que los nervios afloran de manera especial, pero a pesar de la inexperiencia te aporta a tu vida más de lo que tu has aportado a la procesión en sí.
Más allá de aquel momento, tengo que ser sincero en que nunca me planteé volver a hacer de escolta, si bien siempre dije que lo haría si era capaz de volver a León a trabajar, ese era un sueño que bien valdría la promesa de procesionar en mi ciudad de nuevo de uniforme, como escolta, y siempre respetando mi compromiso bajo el capillo.
Pues bien, la vida a veces no siempre te lleva por donde tienes pensado, y ya pasados los años y como papón de acera, empiezas a encontrarte por muchos motivos con una cofradía hermana, valoras su sufrimiento y cómo durante generaciones les ha costado encontrar su sitio en la Semana Santa de León, empatizas con su pasión y a eso se suman dos pequeñas paponas que dan sus primeros pasos acompañando a la Virgen, lo que hace si cabe más cercana la cofradía.
Cuando estas cosas pasan, poco más tienes que hacer: entender que tu sitio ahora está ahí, que si es posible te gustaría estar al lado de la Virgen, acompañar en su caminar a las hermanas de María como escolta, que sería un tremendo honor cumplir con ellas, a pesar que el cansancio de la semana ya por el Jueves comienza a hacer mella y que el Viernes sabes que va a ser duro como acostumbra.
Sé por experiencia que cuando comienzas a tener este tipo de ideas y de sentimientos en lo que nuestra Semana Santa respecta, no puedes por menos que asumirlo y tratar de hacer lo que corresponde, así que no sin dificultad —pues la tarea de escolta, aunque no lo parezca, es una labor demandada— y tras cumplir con las preceptivas autorizaciones de mis superiores, consigo un hueco, además, en el paso donde mis queridas hermanas y amigas cumplen con su compromiso anual.
En mi trabajo somos conscientes de que nuestra labor influye en la vida de los demás, pues te llaman o solicitan tu auxilio en momentos difíciles, pero lo que los demás no saben es que esos momentos también te enriquecen a ti; por momentos y según el caso, te alegras o te infunde un gran dolor. En este caso, el sentimiento que tuve al ponerme el uniforme fue el de un tremendo honor, el honor de poder contribuir a una procesión tan grande, con tanto trasfondo, con tanto sentimiento y a la que tengo mucho cariño, además siendo la imagen de mi Institución.
Tras cuidar con cada uno de los detalles de la uniformidad ya pesan los nervios del momento, te acercas a la salida y ya desde los primeros pasos dentro del patio, las hermanas te tratan como uno más, te agradecen que las acompañes, cuando piensas que en realidad eres tú el afortunado, tu familia en el paso, tus amigas a las que has conocido de hace años por esta bendita pasión…. Resulta paradójico lo diferente que es el anonimato del capillo, y, por así decirlo, lo habitual de la sensación y la gran diferencia de ese momento comparado con la experiencia que te devuelve el participar como escolta.
El sufrimiento es compartido cuando el cielo se cubre, y la consternación por no salir debido a las nubes y a los pronósticos de lluvia los haces tuyos, no solo por entender ese duro momento desde la perspectiva de las hermanas, sino por la ilusión que te genera ese momento.
Es duro pensar que hace ya tres años de aquel momento y del compromiso de todos los escoltas que allí estábamos de volvernos a ver el año que viene en el mismo lugar, es duro pensar que este año tampoco podrá ser, pero llegará el día que cumplamos con ese deber, con esa escolta que espero se pueda alargar en el tiempo, pues si la Virgen quiere ahí estaré cumpliendo con Ella y conmigo.
A todas las Hermanas de María del Dulce Nombre, mi más sincera admiración y cariño.
ADP
Papón y escolta
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HOY ES MIÉRCOLES SANTO

TARJETAS VACÍAS
Aunque no he nacido en León, hace ya unos cuantos años que me siento muy vinculado a esta hermosa ciudad y más concretamente a su Semana Santa.
A ella llegué de la mano de mi buen amigo y compadre Roberto Campa. Él, con vínculos familiares en la tierra leonesa, había disfrutado desde niño de la Semana Santa legionense y quiso que yo la conociese. Y vaya si la conocí. Un soleado, pero helador, Jueves Santo quedé enganchado a esta Semana de Pasión.
Desde ese primer día he disfrutado de las procesiones de León y siempre con una cámara de fotos colgada de mi cuello. Me encanta la fotografía, y aunque no me dedico profesionalmente a ella, es para mi un entretenimiento del que disfruto mucho. La fotografía cofrade ocupa gran parte de esta afición, y además en este mundo cofrade tengo otras «ocupaciones» que me mantienen bastante entretenido durante la Semana Santa, y casi todo el año, ya que formo parte de la Banda de cornetas y tambores del Santísimo Cristo de la Piedad de Oviedo. Pero bueno, me han pedido que me centre en mi visión como fotógrafo cofrade, aunque yo me considero más bien un «papón con cámara», y eso intentaré.
Con todo esto comprenderéis que paso parte del año esperando la llegada de la Cuaresma y la Semana Santa con bastantes ganas. Todo ese tiempo de espera de Pascuas a Ramos (así aparece mi perfil de WhatsApp la mayor parte del año), los que tenemos esta afición a los megapixel la solemos invertir en el procesado, la revisión y selección del material guardado durante la última Semana Santa y Cuaresma. Son miles (sí, te aseguro que unos cuantos miles) de fotografías que se han ido acumulando precipitadamente en las diferentes carpetas de cada una de las procesiones a las que he podido acudir y que durante la Semana Santa apenas te da tiempo a revisar. Se quedan ahí, guardadas y muchas de ellas esperando la oportunidad de ser algún día mostradas, publicadas en las redes, incluidas en un vídeo montaje o quien sabe si formando parte de algún cartel. Gracias a las redes sociales y a muchas personas que mantienen grupos de Facebook, portales de internet, o la propia actividad de las diferentes cofradías, un «papón con cámara» como yo puede ir matando el gusanillo y mostrando lo que tanto placer le ha dado el captar ese momento único con su objetivo.
Así poco a poco se va pasando el tiempo, mantienes el contacto con la gente, se interactúa, se comenta y se mantiene la «paponina» alta el resto del año en el que no tenemos procesiones en las calles. Vas viendo lo que hiciste ese año en esa procesión, con ese paso, programas lo que quieres hacer el año próximo. Organizas mentalmente la procesión al recordar las imágenes que cada día repasas, procesas, reencuadras… y tienes claro que para el año próximo intentarás buscar otro encuadre, otro fondo, otro momento que se te pasó el año anterior.
Todo lo que tenía programado para ese 2020 se fue a una tarjeta vacía. Hubo que «estirar» las carpetas, «exprimir» los archivos y así ir pasando un primer año en blanco. Pocos imaginaban lo que nos esperaba esta Cuaresma, aunque alguno sí que lo predijo. Las procesiones se vuelven a quedar en los Templos, las tarjetas vacías de papones de penitencia, de bandas en las calles, de maravillosos exornos florares y de los braceros que portan esos pasos miles de veces captados pero siempre por captar.
Este año 2021 las penitenciales echarán el resto y suplirán con diferentes actos la falta de procesiones. Será una Semana Santa muy diferente a lo vivido hasta ahora, pero quizá vivida más espiritualmente. Eso sí, a diferencia del año pasado, este año tendremos oportunidad de llenar esas tarjetas que el año pasado se quedaron vacías. Viviremos esta semana distinta a la espera de llenar nuestras tarjetas con nuevas imágenes de la Pasión por las calles de León.
JUANJO CASTRO CELEIRO
Papón con cámara
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