HOY ES MARTES SANTO

VIVENCIAS DE UNA MANOLA
La vejez hace que, con el paso del tiempo, los recuerdos de vivencias pasadas vayan quedando poco a poco en el olvido. Puede que ella no lo recuerde de manera tan nítida como sí lo hace mi memoria. Puede que ella no recuerde que el día 9 de mayo de 2008 me hizo un regalo que cambió mi visión de la Semana Santa. Ese día recibía el sacramento de la confirmación y con ello, mi abuela paterna, me regalaba mi primera mantilla. Al año siguiente, el día de mi cumpleaños, una peina y un rosario de la Virgen del Camino y ya, en el año 2010 llega mi estreno, saliendo en la procesión de Los Pasos bajo la mirada de orgullo de mi padre y de mi abuela. Seis años más tarde, y con la pena del dolor que se siente al quedarse vacía por dentro, decido cambiar la túnica del emblema color oro, los Lunes Santos, por la peina. Decido caminar bajo la mirada del Señor de León, porque comprendo sin saber muy bien cómo, que gracias a esos momentos de procesión estoy más cerca de él, y entonces las heridas del alma duelen, pero menos.
Once primaveras han pasado desde entonces. Haciendo penitencia de luto, yendo tras los pasos de un paso que te va marcando el camino, perdiéndote en tus propios pensamientos, rezando en silencio por los tuyos, sintiendo el calor de la gente que te quiere. Mujeres, manolas que caminan por las calles del Reino de León, ofrecidas a sus imágenes. Mujeres, que procesionan con seriedad y saber estar perdidas en sus plegarias y haciendo penitencia. Porque eso es lo que hacen las manolas de León: penitencia. Hay tantas formas de ser penitente durante esta Semana en esta regia ciudad… y lo hermoso de esto es que todas ellas valen. Todas las personas que vivimos bajo la Fe Cristiana, sabemos que tenemos que soportar el peso de nuestra propia cruz, y libres somos, de decidir cómo afrontar este peso.
Otra primavera más mi querido León se queda vacío de procesiones… De nuevo las mantillas, vestidos, rosarios, peinas y abrigos quedarán guardados en los armarios esperando que los tiempos en los que estamos envueltos mejoren y podamos volver a salir a profesar esa fe que nos invade por dentro. De nuevo, esa mujer que decidió ponerse la mantilla por vez primera deberá esperar con paciencia a una nueva Semana Santa, de nuevo, todas nuestras promesas quedan en el aire, de nuevo, todas aquellas mujeres que llevan años realizando los mismos rituales antes de salir en procesión, deberán de esperar y, de nuevo, esa tradición que pasa de abuelas a nietas se ve parada en el tiempo. Tiempo, ese que nos ha robado esta pandemia de estar con nuestros seres queridos, de disfrutar de ellos y con ellos. Ese tiempo que ya nadie nos va a devolver. Pero esta Fe que llevamos por dentro va de la mano de la palabra Esperanza. Esperanza en que pronto, todos los amantes de la Semana Santa de nuestra ciudad, nos volvamos a reencontrar y a disfrutar de lo que tanto ansiamos con la llegada de la primavera. Pronto habrá pasado, pero mientras tanto sigamos realizando nuestra estación de penitencia de una manera más personal. Y es que nunca antes un dicho tuvo tanto significado; llevemos nuestras procesiones por dentro de nuestras almas, y que nuestra Fe siga latiendo en nuestros corazones.
ISABEL LUQUE GONZÁLEZ
Manola
Puede ser una imagen en blanco y negro de una o varias personas y texto que dice "HOY ES MARTES SANTO papones"

Presentación Pregón y Guión

PREGÓN y GUIÓN, un año más, en la calle

Las publicaciones de la Junta Mayor regresan con la Semana Santa

 

Un año más, el séptimo de esta época, la Junta Mayor de Cofradías y Hermandades acude a su cita editorial con los papones de la ciudad a través de sus dos publicaciones de referencia: PREGÓN y GUIÓN.

Así, la revista oficial de nuestra Semana Santa ve mañana la luz tras meses de trabajo y esfuerzo por parte de su más de medio centenar de colaboradores, el mayor número desde que se edita. Bajo la dirección de Carlos García Rioja, las 116 páginas de la revista recogen en esta edición un buen número de contenidos vinculados a la Semana Santa de 2020, vivida durante las primeras semanas del confinamiento.

Los sentimientos y experiencias de esos días, narrados en primera persona por diez papones, articulan una publicación que recoge una pormenorizada crónica de este año, tan singular como histórico: sin música, sin muchas de las actividades habituales, con mucha nostalgia y notables ausencias como las de Antonio Trobajo y Guillermo Pintor Machín, a quienes se les rinde tributo en estas páginas de PREGÓN.

Al tiempo, se busca la reflexión en torno al ‘parón’ procesional propiciado por la pandemia a través de la opinión de destacados cofrades de las Semanas Santas de Cartagena, Málaga, Salamanca, Sevilla, Tarragona y Valladolid, llevando así al papel ese Encuentro Nacional de Cofradías que aún sigue pendiente de celebración en nuestra ciudad.

Los sesenta carteles editados −reunidos por primera vez en una publicación−; la historia del Museo de Semana Santa, con proyectos que nunca habían visto hasta ahora la luz; los estrenos pendientes de las cofradías, con fotos inéditas de algunos; religiosidad; relato y poesía son otros de los contenidos de un PREGÓN que también recuerda una fecha muy especial de la que ayer se cumplieron justo 500 años: la primera constancia documental de procesiones en nuestra ciudad. Sin olvidar tampoco otro año histórico −1812− en el que las cofradías volvieron a la calle después de tres años sin hacerlo, así como otros periodos de dificultades vividos en estos cinco siglos de historia.

De esta forma, la revista oficial de la Junta Mayor −epilogada en esta ocasión por nuestro cantante más internacional, Manuel Quijano− vuelve a convertirse en una publicación obligada para conocer el pasado, el presente, y atisbar el futuro de la celebración pasional leonesa. Una nueva edición de PREGÓN que llega, además, con un homenaje a uno de los artistas más reconocidos de esta tierra, el tristemente desaparecido Luis García Zurdo. A él se debe el primer cartel de Semana Santa −editado en 1962− y ahora la portada de este séptimo número de PREGÓN que, desde mañana, estará a la venta en los puntos habituales de distribución.

La Junta Mayor de Cofradías y Hermandades de la Semana Santa de León anuncia que la presentación de la publicación oficial de la Semana Santa de 2021 PREGÓN, tendrá lugar hoy martes 30 de marzo (Martes Santo) a las 19:00 horas en el Salón de Actos del Museo Diocesano y de la Semana Santa.

Dadas las actuales circunstancias sanitarias, el acto no tendrá un carácter público y se seguirán, como es preceptivo, las recomendaciones sanitarias y medidas de prevención establecidas: uso de mascarilla, gel hidroalcohólico y distanciamiento personal.

Así mismo, se dará oportuna difusión del acto en los perfiles de la Junta Mayor de Cofradías y Hermandades en las redes sociales.

Al tiempo, GUIÓN, la guía de procesiones de la Junta Mayor ya disponible a través de su web y redes sociales, ha mutado su contenido ante la Semana Santa de 2021 para ofrecer información de los diferentes actos y actividades de las penitenciales, siempre con el más riguroso cumplimiento normativo sanitario como exigencia a los participantes, en aras de que su celebración se desarrolle dentro de la más absoluta ‘normalidad’.

 

León, 29 de marzo de 2021

Festividad de San Reinaldo

HOY ES LUNES SANTO

DE PUERTAS PARA ADENTRO: FLORES Y MONTAJES
Cuando el 13 de marzo del año pasado se oficializaba la suspensión de los actos de Semana Santa y dos días más tarde quedábamos confinados, gran parte de los trabajos estaban ya hechos.
Llevábamos días mirando para otro lado. Como avestruces con la cabeza bajo tierra, no queríamos ver, ni asimilar, lo que se nos venía encima. Y lo inevitable llegó, cuando los pasos estaban limpios y en perfecto estado de revista, solo faltos de montar las imágenes principales y adornar. Y esos adornos estaban pensados, diseñados, presupuestados y el material pedido. Toda la labor previa estaba terminada, y nos quedamos sin aliento cuando ya casi tocábamos con los dedos las espinas de los tallos que nos dejan las manos destrozadas, y con gusto las sufrimos.
Con un nudo en la garganta, y en el corazón si se me apura, hubo que inmediatamente, sin reponernos aún del corte de respiración, llamar a proveedores y colaboradores para anular todo y evitar a la cofradía gastos innecesarios. Y con orgullo y emoción pude comprobar que el nivel de entendimiento, colaboración y cariño que la cofradía despertaba en ellos tras años trabajando juntos los llevaba a ofrecer todo su apoyo y comprensión. Y eso, cuando su bolsillo era el perjudicado, es digno de mención y reconocimiento.
Estar en el backstage de la procesión, para los que tenemos la suerte de estar ahí disfrutando de la intimidad y cercanía con imágenes y resto del patrimonio, supone mucho trabajo adicional. Pero también una satisfacción personal, y vivir con gente tan comprometida (o loca) como tú un sinfín de momentos sumamente gratificantes. Son personas con las que se crea un vínculo afectivo y emocional que acaba haciendo que llegues a considerar a algunos parte de tu familia.
Y en esas llegaron los días en los que aquella suspensión se materializaba. Ya era el momento en que tenías que estar recibiendo flores, o cambiando ropajes, o montando enseres. Y no había ni flores, ni bordados ni joyas que preparar. Ya no era algo imaginario; estábamos lejos y solos, con una situación en el exterior tan triste como preocupante.
Algunos consideramos la procesión el broche de oro a un trabajo para lucimiento de la cofradía y de la ciudad, pero toda esta situación nos ha hecho ver la importancia del camino, de los momentos compartidos fuera del brillo de la calle. Y yo personalmente reconozco haber echado de menos, mucho más incluso que la propia procesión, esas vivencias que algunos tenemos y sobre todo a las personas que nos acompañan en ellas; la preparación de un vestido, colocar una corona, el reparto de flores por pasos, unas trufas que llegan de una mano cariñosa año tras año, una cena rápida sobre una vara, la broma de siempre, la oratoria también de siempre, la primera y última flor siempre colocada a los mismos pies como ofrenda del trabajo, un tintineo único, las sonrisas cómplices… y sobre todo los abrazos cuando todo sale bien. Y cuando sale mal, también. Que no estamos para desaprovechar muestras de cariño. Que no se nos olvide cuando todo esto pase.
Un año después estamos a punto de celebrar otra Semana Santa muy diferente a la que nos gusta, pero vamos a sentirnos orgullosos de estar aquí, de poder volver a compartir esperanza. Volvemos, aunque sea a medio gas y a plena ilusión. Y volveremos, tiempo al tiempo, a vivirlo como siempre. Cuidaos, papones, para que sea también con los de siempre.
LUIS ÁNGEL RUIZ SERRANO
Vestidor, montador y florista
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Braceros y braceras virtuales del Perdón

Nota de prensa de la Cofradía Santo Cristo del Perdón:

Os enviamos un reto que vamos a lanzar mañana en nuestras redes sociales y que nos gustaría que compartieseis.
El reto es “Braceros o Braceras Virtuales del Perdón” con la finalidad de pasar un Martes Santo unidos.
Publicaremos 4 fotografías en nuestros canales de Facebook, Instagram y Twitter, una por cada una de nuestras imágenes procesionales que salen cada Martes Santo a la calle, con el objetivo de que se puedan compartir en las redes sociales, así, este año seamos “Braceros o Braceras Virtuales”.
Te animamos a que compartas las imágenes y podamos pasar un Martes Santo distinto.
Comparte en tu Facebook las fotografías que publiquemos de nuestras imágenes procesionales y conviértete en “Bracero o Bracera Virtual”.
Comparte en tu “Historia de Instagram y menciónanos”, las fotografías que publiquemos de nuestras imágenes procesionales y conviértete en “Bracero o Bracera Virtual”.
Retuitea y menciónanos en las fotografías que publiquemos de nuestras imágenes procesionales y conviértete en “Bracero o Bracera Virtual”.

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HOY ES DOMINGO DE RAMOS

R q R
No me escondo. La gente que me conoce lo sabe. Soy un enamorado de mi cofradía. Llevo 9 años viviendo fuera, pero nunca he faltado a mi cita. Espero impaciente ese Viernes de Dolores en el que vuelvo a León y, sin prácticamente pasar por casa, salgo hacia la Iglesia del Mercado, pendiente de escuchar las campanas que dan el pistoletazo de salida a nuestra Semana Santa, previa degustación de la primera de muchas limonadas. El sábado por la mañana es el montaje, montaje que es familia, amistad, reencuentros y nerviosismo en la víspera del día en el que por fin el silencio de una plaza se rompe con el golpeo de las horquetas y los sones de Jesús del Prendimiento. Es, sin ninguna duda, el día grande de mi Semana Grande, el día que espero durante todo un año, el día que, debido a esta situación que vivimos, me falta (nos falta) por segunda vez consecutiva, y es algo que a este virus (no sé ustedes) no le voy a perdonar.
Siempre trato de explicar a la gente el sentimiento que embarga a un hermano de la Redención en esos momentos en los que, cubiertos con nuestro capillo y acompañados por el sonido del tambor destemplado, esperamos impacientemente los tres golpes del Hno. Secretario en el portón, pero hasta hoy me ha sido imposible.
Echo de menos cada momento, cada solo de corneta, cada abrazo, cada mecida, el sonido de un raseo, incluso cada «en este brazo pujaba mi bisabuelo» del papón de toda la vida, el crujir de la madera del trono, el sonido del llamador… Pero, aunque este no vaya a ser el año de reencontrarnos con todos esos momentos, os prometo que saldaremos la deuda pendiente, y con creces.
Seguiremos R q R hasta vivir un nuevo Domingo de Ramos en la calle, porque como dijo un buen amigo un Viernes de Dolores de hace justo un año…
Volveremos, ¡claro que volveremos!
Feliz Domingo de Ramos, papones y paponas de León.
JAVIER NUEVO FERRÍN
Bracero y montador

Fallado el concurso de dibujos cofrades

La Delegación de Pastoral Juvenil de la Diócesis de León, el Seminario Conciliar “San Froilán”, la Junta Mayor de la Semana Santa de León y su grupo de Jóvenes Papones han seleccionado las obras ganadoras del primer concurso de dibujo infantil: “Paponín: ¿qué es la Semana Santa para ti?”

En el concurso han participado 615 niños y niñas con edades comprendidas entre los 4 y los 12 años procedentes de colegios y parroquias de la ciudad y su alfoz.

Los ganadores han sido, según el tramo de edad:
De 4 a 6 años: Paula Muñiz Álvarez
De 7 a 9 años: Lucía Prieto Rozada
De 10 a 12 años: Martín Guzmán Aláiz

Los premios, consistentes en productos cofrades y un diploma, serán entregados el Martes Santo, 30 de marzo, a las 13,30 h en el zaguán del Seminario Mayor “San Froilán” por el Sr. Obispo de la Diócesis.

Todas las obras presentadas a concurso se encuentran expuestas en el zaguán de entrada del Seminario Mayor, Pza. de Regla, nº 8 hasta el 9 de abril en horario de 9,00 a 14,00, excepto fines de semana y festivos.

Las Entidades organizadoras y colaboradoras felicitan a los ganadores y agradecen la numerosa participación de niños y niñas. Todos los concursantes recibirán un obsequio por su colaboración.

¡Que sea enhorabuena!

HOY ES SÁBADO DE PASIÓN

UNA PASIÓN CON MAYUSCULAS
La vida cambia de la noche a la mañana, en ocasiones para bien, pero muchas veces para mal. Semana de fríos ensayos a orillas del rio Bernesga, comenzamos a dar nuestros primeros pasos en la calle para adaptarnos a nuevas acústicas y para que miembros más noveles coordinen la laboriosa tarea de andar y tocar a la vez, cosa que siempre los primeros días se complica. Pero esa semana íbamos a ensayar en parado, en posición de concierto. El fin de semana siguiente tendríamos una cita muy especial: daríamos un concierto las secciones musicales de la cofradía en la Santa Iglesia Catedral, esa a la que todos los leoneses miramos con ojos de enamorado. Sería un evento único, un escenario inigualable. Pero con el transcurrir de los días de la semana, la ilusión se mezcla con la incertidumbre. Las noticias nos están haciendo saber que este nuevo virus que proviene de China no es una broma. Los miembros de la banda comienzan a transmitir su miedo a que pase algo, a algunos de los más pequeños les aconsejamos que no acudan a los ensayos, el resto seguimos al pie del cañón. La ilusión es un arma que nunca ha de frenarse. Pero las cosas cambian, como decía al principio; tan solo un día antes del evento, el abad nos comunica que se suspenden los actos, pero no solo ese esperado concierto en la catedral, no: se suspende todo.
Quizás al principio no lo creíamos, o la novedad de la situación nos impedía ver más allá… pero llegó el Viernes de Dolores y las lágrimas caían como un cubo de agua fría. Este año no había procesiones, pero no por inclemencias meteorológicas, este año nos quedaríamos todos en casa, sin poder salir, sin oler el aroma de los pasos, sin escuchar la música de los tambores a lo lejos, esos que escuchas y dices a tu acompañante: «¡corre, que ya va por ahí la procesión!». Recuerdo salir de casa uno de esos días ataviado como en una película de ciencia ficción, con mascarilla, gafas, guantes… (qué poco acostumbrados estábamos en ese principio) y recorrer las calles en coche la ciudad de camino hacia un supermercado. El alma se me cayó a los pies; lo bonito que está mi León en Semana Santa y lo triste que está ahora. No había absolutamente nadie en la calle, los escaparates de los establecimientos cerrados estaban llenos de carteles que anunciaban una Semana Santa inexistente. Nadie miraba esos carteles. Es de las escenas más tristes, sentimentalmente hablando, que han cruzado por mi cabeza en mis años de vida.
Al final aprendimos a vivir esa Semana Santa de una manera diferente, más íntima, aferrándonos a los sentimientos, a los recuerdos. Las procesiones se sustituyeron por videos de otros años y por videollamadas con los hermanos de cofradía. Los aplausos de las 8 de la tarde que los españoles dábamos en agradecimiento a todos los que estaban trabajando contra los efectos de esta pandemia, los cambiamos esos días por toques de corneta, trompeta, tambor… Teníamos que hacer algo, lo que fuera. Una Semana Santa no puede pasar sin más. Y como todas las Semanas Santas, pasó. Pero esta vez no volveríamos a los ensayos después de unos días a montar la próxima pieza musical que solemos estrenar en Corpus y con la que solemos acabar la temporada con buen sabor de boca y ganas de que pase el verano pronto. O sí. Al director musical se le ocurre montar una marcha desde nuestras casas. Nos envía a cada sección de la banda nuestra parte de la marcha y con penurias, dificultades y, lo más importante, sin ensayo, logramos tocar lo que nos pide. Él, muy apañado en estos avances tecnológicos, enlaza todas las voces, limpia imperfecciones y la deja decente, incluso para la situación. El resultado es admirable. Se trata de una marcha con el título de «Luz de Vida» dedicada a La Virgen de la Luz de la Cofradía del Santo Sepulcro Esperanza de la Vida, paso al que acompañamos, y a la vez a esos sanitarios, médicos, enfermeras, fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado, militares… Todas esas personas que en esta situación les había tocado sacar la procesión o profesión a la calle.
Pero pasó el verano, y aunque ya no estábamos confinados en casa, seguíamos sin poder ensayar.
Al igual que el paso de los días y los meses también yo como director de una banda, tengo miedo de que pase la ilusión por volver, tengo miedo de que la gente opte por otras aficiones y cuando llegue el momento de acudir al ensayo solo encuentre sillas vacías. Pero Tomás Castro, el abad de la cofradía, es una persona muy pertinaz. Él se niega a que no haya nada, es cierto que hay cosas que no vamos a poder hacer, pero no le gusta ver el vaso medio vacío, él lo ve medio lleno. Ha pasado por infinidad de aflicciones personales durante esta pandemia. Sin embargo, él sigue viendo el vaso medio lleno y es de los que nos anima a que hay otras muchas cosas que sí se pueden hacer cumpliendo siempre las medidas de seguridad y sobre todo sanitarias.
Así que, con un año de retraso, esas jornadas organizadas por la cofradía de Jesús cuyo culmen era el concierto en la Catedral, se adaptan como nos estamos acostumbrando a vivir el día a día: adaptándonos. El escenario será en el próximo Museo de la Semana Santa y con una plantilla de miembros en las formaciones reducida, guardando los espacios y por supuesto pasando un test de antígenos unas horas antes.
Pues, sorprendentemente, los miembros no habían cambiado sus aficiones, los miembros deseaban acudir en masa.
Mis dudas se disiparon, mi ánimo se alzó como llevaba meses sin hacerlo. Y es que en mi pensamiento había un error muy grande y que quizás muchos al leerme hayáis calado ya. La Semana Santa no es ni será nunca una afición. Una persona no deja de ver la final más esperada de su equipo favorito por una afición, una persona no cambia los planes con la persona que ama por una afición, una persona no deja apartados a sus familiares durante unas horas al día cada día de la semana por una afición… La Semana Santa que vivimos los músicos no es ni será nunca una afición… es una PASIÓN con mayúsculas.
Tomás Mínguez Haro
Director de la Banda de CCyTT de la Cofradía Dulce Nombre de Jesús Nazareno

PENA LA CALLE HERREROS

PENA LA CALLE HERREROS

Pena la calle Herreros —sumida en un estrepitoso silencio— la ausencia de una madre; Virgen del Mercado, Piedad leonesa.

¿Recordáis en este día la calle atestada de bullicio, de reencuentros, de los sones de Angustias uniéndose al repiqueteo de las campanas, de cera orando al cielo y del fervor de un pueblo?

Pero no os resignéis con estos tristes recuerdos; adentraos en el interior del templo y ante esa talla de madera —que tanto dolor contiene— escucharéis el amor de una madre, desaparecerán los miedos y volveréis a vivir esos inolvidables momentos.

Oiréis los campaniles y las salves rompiendo el silencio mientras la madre de Dios se aleja en su caminar por calles cuajadas de historia y devoción. La pujaran, con amor eterno, las almas de papones penitentes. Oleréis la cera y el incienso y la arropará una ferviente ciudad que anhela ser aire fresco para sus penas.

Desde la blanca estela de la luna de primavera caerán mil estrellas pugnando por acariciar su manto.

Y todo ello se mezclará creando un momento tan mágico, que volveremos de nuevo a rozar el cielo.

Papones, paponas, hoy es Viernes de Dolores. A pesar de estos duros momentos, que el desánimo nunca nos arrebate nuestra Semana Santa.

ELVIRA VILLAFÁÑEZ

Papona y bracera

HOY ES VIERNES DE DOLORES

 

SALUDO
Hoy es, un año más, Viernes de Dolores. El día cuya llegada anhelamos ansiosos durante doce largos meses.
Pero hoy, un año más, desearíamos que el día que todo empieza, el que ve la salida de la Virgen que hace que todo León salga a la calle, quedara aún lejos. Desearíamos que faltaran meses para la luna de Nissan. Que aún tuviéramos tiempo para arreglar las túnicas, elegir una nueva mantilla o domar los zapatos con los que hacer penitencia.

Que pudiéramos desplazarnos a nuestra ciudad todos los papones que andamos repartidos por el mundo. Que pudiéramos celebrar reencuentros familiares en esos días que para muchos de nosotros lo son aún más que la Navidad. Que pudiéramos hacer planes para ver a los amigos, a los hermanos, a los compañeros de filas, a todas aquellas personas que comparten nuestra Pasión con quienes solo coincidimos diez días en todo el año.
Que una pandemia no impidiera que una multitud recibiera con vítores y palmas a un Cristo que recorre León sobre una borriquilla, ni que la Madre que ve pasar a su hijo camino del Calvario derramando lágrimas de amargura encontrara consuelo sobre nuestros hombros.
Que un toque de queda no prohibiera que una Ronda recorriera las calles de la ciudad convocando a los hermanitos de Jesús, ni que acompañáramos en su recogida a una Madre, digna y soberbia en su dolor, que acaba de enterrar a su único hijo; que no frustrara un Via Crucis junto a la muralla ni una vigilia en la que la Luz rompe las tinieblas.
Que nada ni nadie vetara a esa misma muchedumbre que habría querido dar la bienvenida a Jesús agitando sus ramos para que lo aclamara de nuevo una semana después, tras vencer a la muerte, la mañana de su Resurrección.
Pero, un año más, ese día ha llegado para recordarnos que nuestra pena no es nada comparada con el sufrimiento de un Dios que se hizo hombre para morir por nosotros ni con el dolor de su Madre. Y que los seres queridos que no han logrado ver una nueva Semana Santa acompañan al Señor en su gloria. Por ellos, por Él, no perdamos la esperanza ni la alegría de saber que un día también resucitarán.
Habrá más Viernes de Dolores. Habrá más Semanas Santas.
Papones, buena Semana Santa.

 

 

El Concierto de Pasión «Ciclo Internacional de órgano de la Catedral de León» preludia el inicio de las jornadas centrales de Semana Santa

Tras la puesta en marcha, por iniciativa del Cabildo Catedral al inicio de este curso pastoral el pasado mes de octubre del ‘Ciclo Internacional de Órgano Catedral de León’, mañana sábado día 27, Sábado de Pasión, a las 19 horas proseguirá esta propuesta musical con el tercer concierto del programa, ‘Concierto de Pasión’, a cargo del canónigo organista de la Catedral de León, Francisco Javier Jiménez Martínez. El recital, con entrada libre y aforo limitado para cumplir con las exigencias de la situación de alerta sanitaria, ofrece un programa de mano en el que Jiménez Martínez interpretará piezas de D. Buxtehude, G. Böhm, J. S. Bach, F. Mendelssohn y E. Torres.

Según el organista titular de la Catedral, promotor de este ‘Ciclo Internacional de Órgano Catedral de León’, “esta iniciativa pretende mantener viva la cultura de la Catedral y activar la evangelización por medio de la belleza, en este caso desde el arte y la creatividad musical con un especial acento hacia partituras inspiradas por la celebración del Triduo Pascual, en este tiempo de Semana Santa que comienza estos días”. Y también dar continuidad a los ciclos de “Liturgia, Palabra y Música” que se han venido desarrollando desde la solemne bendición del órgano el 19 de septiembre del año 2013 con el fin de de proyectar y difundir la Catedral de León como espacio privilegiado en el que se dan la mano el culto y la cultura, en este caso, desde la belleza del arte musical.