Navarro Arteaga sobre el secreto de la imaginería: «Necesitamos ver y tocar»

Por MANUEL JESÚS ROLDÁN, 4 de febrero de 2019
Pasión en Sevilla.
Treinta y tres años de oficio son muchos años en tiempos de rapidez y de superficialidad. No se le ha resistido la madera ni el mármol, el formato grande ni el pequeño, la obra religiosa o la obra profana, el retrato del saetero y hasta del futbolista, la unción callada de la capilla o la obra monumental para el sentir colectivo. Sabe por formación y por oficio. En su taller, todavía en madera desnuda de policromía, pero ya revestido de devoción, la nueva imagen de la hermandad de la Santa Cruz de Camas se eleva en un taller barroco anclado en pleno siglo XXI.

-¿Qué aporta la imagen de Jesús de la Caridad?

-Creo que el artista debe aportar su visión de la escena, de la imagen. A veces nos obsesionamos con buscar una aportación diferente y realmente, en algunos aspectos la innovación no existe. Hace unos días visitábamos la colección de pintura flamenca de la Capilla Real de Granada y comprobábamos la existencia de una pintura absolutamente hiperrealista. No estamos inventando nada. Naturalismo… Pues tampoco. Aportamos una visión, pero siempre a partir de los grandes maestros de la historia. La innovación está sobrevalorada. Lo más importante de una imagen es que transmita, que conmueva; si no lo hace, no cumple su función. El Arte, como creación, dota al ser humano de espiritualidad, sin Arte, el ser humano no sería tal, es el alma que nos dio el Creador para que fuéramos distintos al resto de los seres vivos. Esta concepción de la obra aparece en esta última imagen.

Jesús de la Caridad, para la hermandad de la Santa Cruz de Camas

-Has realizado el Cristo de la Púrpura para la hermandad de las Cigarreras, otra iconografía recuperada… ¿El ojo del siglo XX está preparado para recuperar estas iconografías o estamos demasiado anclados en modelos muy concretos?

-La imaginería como arte trascendental, aunque pasado su travesía por el desierto, tiene que desligarse de mucha gente nueva que llega a ella con prisas, quizás sin el debido asentamiento, buscando una salida “fácil…” Esto tiene que ver con el sentido de entender como “nuevas” a iconografías que ya tienen una larga historia. La iconografía de la púrpura era una gran devoción que se difundió por América y que quizás se había perdido por la pérdida devocional en sus orígenes. Puede ser recuperada, como tantos otros modelos barrocos perdidos.

Jesús de la Caridad, para la hermandad de la Santa Cruz de Camas

-¿Y cómo encajan esos modelos barrocos en estos tiempos de minimalismo religioso?

-Esa es la gran pregunta… Jóvenes que pasan de la tablet, al móvil, a la play… y que acaban debajo de un paso, o con una túnica puesta. En la sociedad de la distracción generalizada, en pleno siglo XXI, necesitamos creer. La imaginería nos aporta la visión espiritual de un Ser Superior. Es algo importante para el joven del siglo XXI. Constatar a aquel Ser que existió, a aquel Jesús histórico (toda la interpretación teológica alrededor se puede discutir) que se hace presente por medio de una imagen. Se buscan los signos en la Sábana Santa, el ser humano necesita creer, y, sobre todo, creer en algo tangible. El Dios hecho carne pasa a la madera, y es algo que necesitamos ver y tocar. Es el sentido de la persona que pierde a un ser querido y que tiene en su foto un medio para la presencia constante a la que se besa, se toca o se habla. La madera de la imagen, por tanto, es mucho más que madera.

Detalle del mausoleo de la duquesa de Alba

-Ya que hablamos de madera, has trabajado el mármol en obras tan significativas como la dedicada a la Duquesa de Alba en el santuario de Nuestro Padre Jesús de la Salud. Se entendía en el siglo XVI que el dominio del fresco era el salto de calidad frente al lienzo o la tabla. ¿Dominar el mármol o la piedra es un salto por encima de la madera?

-Es un salto. Un reto difícil. Cambiar de materia supone un riesgo. Es ponerse delante de un miura. El mármol no es dúctil, es casi una lucha, mucho más dura que contra la madera.

Modelado de los timpanos de la Catedral efímera de Almonte

-Ya que hablamos de clásicos… ¿Deberíamos mirar más a Bernini y menos a Castillo?

-Hombre… (ríe). No nos quepa duda. Yo viví una tremenda reacción por decir en un cabildo que el Cristo estaba por encima del misterio. No quería desprestigiar al misterio sino ensalzar la talla artística de la imagen Titular. José de Arce es un autor de talla internacional. Hay que mirar a Bernini, a Italia, a los mármoles, al Cristo velado de Nápoles, a Centroeuropa… Somos un poco chovinistas. Castillo estuvo en el momento y el sitio justo, después de la actuación de los bárbaros que destruyeron tanto patrimonio. Esto es como la música, hay grandes músicos que no saben componer o viceversa. Castillo era un maestro en la composición de los grupos, pero era discreto en la individualidad. Esto lo puedo afirmar después de treinta y tres años de profesión. Debemos mirar mucho más a Bernini o a Finelli (que no se llevó las glorias del maestro), o a tantos otros autores que aportó la historia.

Modelado de los timpanos de la Catedral efímera de Almonte

-¿Cómo ves la creación actual? Las prisas que vivimos de mostrar el título o la obra inmediata en internet… ¿Vivimos con demasiada prisa por colgarnos el “título de”?

Sin duda. Yo cuando empezaba y colgaba mis primeras “cositas” en los escaparates ponía en el rótulo la palabra “autor”. La palabra escultor o imaginero me sonaba como algo superior. La imaginería es una especialidad de la escultura. Ahora vemos demasiado rápido el título de “escultor”, con lo grande que es la palabra… Es pretencioso, pero vivimos en un siglo diferente, sin ese miedo, sin ese respeto que se tenía antes a algunas cosas.

Cristo de la Púrpura de Las Cigarreras / M. J. RODRÍGUEZ RECHI

-Autor de uno de los escasos grandes cambios que ha habido en los pasos de misterio sevillanos. ¿Hay otros misterios que merecen cambios?

Claro. Sin duda. El mundo del arte no puede estar quieto y el mundo de las hermandades tampoco. El mundo de las hermandades es inmovilista, que no es lo mismo que conservacionista. Hay miedo. Una obra vieja por ser vieja no tiene porqué ser buena. Las hermandades temen a posibles cismas internos, auténtico pánico a cambios que son perfectamente posibles y necesarios. Ya no ando tanto en esa cuestión, aunque años atrás, el ímpetu de la juventud, sí me hizo proponer e intentar aportar cambios y aportaciones que considero posibles y necesarias. Me gusta componer, puedo hacer decenas de composiciones en pocos segundos. Y hay numerosos creadores que podrían aportar y las hermandades podrían ganar mucho. Se han cambiado con más frecuencia las andas que algunas imágenes. Se podría analizar con buen criterio qué se puede tocar y qué no.  La Semana Santa de Sevilla es madre y maestra, pero eso no quiere decir que siempre tengamos lo mejor.

Nazareno Redentor del Mundo de Málaga

-Cuándo vienen a realizarte un encargo ¿Ves que hay un nivel formativo en saber lo que se quiere o se actúa en muchos casos por imitación?

-Resopla… Hay una carencia, no generalizable, pero hay una carencia de formación incluso religiosa. No todo el mundo está preparado para saber de Arte ni de todo en la vida, pero ahora tenemos información a nuestro alcance de cualquier tema y pensamos que sabemos de todo. En las juntas de gobierno están los que están, cada vez es más complicada la implicación en una junta a la que hay que dedicar un tiempo valioso del que es difícil disponer. Por eso están en muchas juntas los que pueden y quieren, pero ello no quiere decir que sean los más preparados. Cuando llega una valoración de un proyecto artístico por parte, no ya de una junta, sino de un conjunto de hermanos en un cabildo general, llega el problema. No todo el mundo está capacitado para evaluar la creación artística, para votar algo de lo que no es conocedor. Ahí hay una carencia.

Exaltación de la Cruz, Cofradía del Dulce Nombre de Jesús Nazareno (2000) León.

-Realizaste la imagen de la Virgen del Mayor Dolor de la Barzola, una excelente obra de talla completa. ¿Quizás el regreso a la talla completa sería una especie de salto de prestigio de la escultura sevillana?

-Sí, sin duda. Y no es regresar tanto atrás en el tiempo, ahí está el misterio de la Paz de Antonio Illanes. Se podría hacer una talla completa buscando una estética personal. A mí me gustó recuperar el cincelado en el estofado, técnicas de otros tiempos que parecen perdidas pro la falta de un taller completo de trabajo y por la falta de tiempo. Un rescate de lo antiguo que busque la dificultad de la obra que prestigiaría la obra, por eso disfruto con la talla completa. Prima siempre el componente económico, las hermandades encargan con unos modelos absolutamente diferentes a cualquier otro aspecto de la vida. Si nos hipotecamos buscando lo mejor para una casa también lo podemos hacer con la parte más importante de una hermandad que es su imagen devocional, es el pilar de la hermandad sobre el que gira toda la corporación. Se intentan evitar los intereses, reducir costes, ningunear, evitar los adelantos… Aspectos que se pagan en cualquier faceta de la vida cotidiana. Y se hacen esfuerzos en otros enseres que no son tan importantes como la imagen. La unción de la imagen es la que hace crecer como hermandad.

-¿Una imagen de la Semana Santa por descubrir?

-Creo que se está hablando mucho, y creo que, con razón, de la imagen del Cristo de la Conversión de Juan de Mesa. Para mí, otra es la Virgen de la Victoria, sin duda, una de las grandes imágenes de Sevilla, por unción, modelado, conjunto; hasta las manos, siendo de otro autor, encajan perfectamente. Hay otras muchas imágenes por descubrir. Para lo bueno y para lo malo…

Señor de la Sagrada Cena, Mota del Cuervo, Cuenca

-Decía Francis Bacon que “el trabajo del artista es profundizar en el misterio” ¿Dónde está misterio de Navarro Arteaga?

Uf. Esa pregunta no me la hecho nadie… Creo que el misterio es poder trasladar una imagen del pensamiento a una forma tridimensional. En muchas ocasiones la cabeza por delante. El misterio llega cuando consigues trasladar esa imagen a las tres dimensiones. Ese día te consideras escultor, has dado con la tecla.

Virgen del Mayor Dolor, titular de la parroquia de la Barzola

-Decía Walter Gropius que “el objetivo final de toda actividad figurativa es la obra. Arquitectos, pintores y escultores tenemos que volver a la artesanía…”

-Tiene todo de verdad. La construcción de cualquier elemento desde la base te hace crecer. Hay que volver a las raíces, que salga algo de tus pensamientos y llegue a tus manos desde la base. Volver a la parte artesana, a la creatividad le hace falta la elaboración, que es artesanía. No todo el mundo es artista ni todos los artesanos son artistas, pero los artistas no deben olvidar la faceta artesana.

La obra de Navarro Arteaga en Córdoba

-“O hablas de pinturas, o te ves en ellas”, decía Renoir…

-Yo veo la escultura en la pintura… Vea, lo que vea, veo escultura. El gran genio de Miguel Ángel veía la pintura como escultura. Yo lo veo todo tridimensional

-Hablaríamos largo y tendido durante más tiempo. Navarro Arteaga nos habla de su último proyecto, entre lo efímero y lo estable, relieves para dos grandes puertas monumentales para una “catedral efímera” en Almonte. Una instalación para unos meses cada siete años. Algo que le motiva, por el gran formato, por el reto, por una creación en la que “venzas a los elementos”.

José Antonio Navarro Arteaga. Una conversación en torno al Arte.  Suya es la victoria.

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